sábado, 10 de mayo de 2014

Esperar a que amanezca.
Esperar a impuntuales.
Esperar a que me llame.
Esperar al momento adecuado.
Esperar a que pare de llover.
Esperar tu turno.
Esperar a que cambien las cosas.
Esperar a que llegue ese día.
Esperar a cumplir años.
Esperar a que vuelva.
Esperar a la hora determinada.
Esperar el autobús.
Esperar a que me mire.
Esperar de los demás.


Esperar. Esperar. Esperar. Esperar. Esperar. Esperar. Esperar. Esperar. Esperar.


Esperarte.

Nos enseñan a esperar y a ser pacientes con las cosas y las personas, especialmente con éstas últimas.
Pero, ¿a dónde va a parar ese tiempo?
Nunca una sala de espera fue tan parecida a un cuarto de torturas.

Y es que tengo la sensación de que apenas tengo tiempo de vivir, pues ya malgasto demasiado esperando.


21 años es mucho tiempo esperado, quizás sea ya suficiente.