miércoles, 16 de abril de 2014

MUSA.

Dicen que si un escritor se enamora de ti serás inmortal.

¿Acaso las musas no son más que una idealización de lo que un tiempo pasado ocurrió o tuvieron y que dejaron de hacerlo? ¿Una manera de quitarles a las personas su forma más humana para convertirlas en algo perfecto que engrandezcan los ojos de aquellas otras personas que la lean en el papel?

Musa perpetua, atrapada en el tiempo. Una mera interpretación literal. Memoria escrita. 
Dejar de ser tú para ser de la forma en la que alguien te ve. Ser inspiración donde antes hubo mucho más. Todos los besos, caricias, encuentros, ganas, todo pasará a ser tinta. 
Historia viva y muerta al mismo tiempo.


Olvida las palabras en las que no te reconoces, que ya tenemos toda la eternidad para no ser.


"Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mi,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos gigantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo,
lo que la primavera hace con los cerezos". 
Pablo Neruda.




¿Alguna vez se preguntarán si permanecerá en nuestras memorias un recuerdo recíproco de quien nos regala la inmortalidad?
Yo seré esa musa que te logre olvidar.