domingo, 26 de mayo de 2013

CARTA:

"Hoy me desperté con ganas de ti.
Lo supe antes incluso de abrir los ojos.
Allí, tumbada en la cama, con la manta hasta casi por la nariz, consciente de que era de día por la claridad que los rayos de sol que se colaban por mi persiana dejaban  en mi cuarto.
Sentía que me faltabas, a mi lado, mirándome con esa sonrisa tuya, esperando a que abriera los ojos para darme un beso de buenos días.

Era tarde.
El tiempo mientras pienso en ti, al igual que cuando pasábamos tiempo juntos, pasa el triple de rápido.
Cogí mi ropa.
Y sí, aún sigo oliéndola cada mañana antes de ponérmela en un intento de averiguar cuál era ese olor del que hablabas.
Mi olor, agradable y tranquilizador, decías. Aún sigo sin oler a nada.
Metí una manzana en el bolso y salí, con prisas, a la calle.

Aquí empieza el motivo por el cual te escribo, pues cual fue mi sorpresa que, cuando salí a la calle ya no te buscaba en todas las personas a las que me cruzaba.
No eran tus ojos oscuros, tu pelo negro, ni siquiera tus labios los que imaginaba en caras de extraños, como de costumbre.
Confundida seguí mirando a mi alrededor, ¿dónde te habías metido?

Me di cuenta entonces de que ya apenas recordaba tu cara.
Ni siquiera recordaba tu forma de andar, para mi tan peculiar e inconfundible.
De pronto ya no te conocía, no sabía quién eras.
Empecé a temer que te cruzases conmigo y no ser capaz de reconocerte, a no volver a verte.

Esta noche, al llegar a casa y ponerme el pijama, ya en la cama, justo antes de cerrar los ojos, pensé en ti. En ti y en lo que acabo de contarte.
Me levanté buscando una foto tuya con la esperanza de refrescarme la memoria, de que los recuerdos me provocasen de nuevo esa presión en el pecho que sentía cada noche desde que te fuiste.
Ahí estaba tu cara, pero estabas distinto y, en ese momento, supe que el recuerdo que hasta entonces tenía de ti se había ido para no regresar más a mi memoria.
Y descubrí el secreto.

Llevaba tanto tiempo sin volver a sentir esa sensación de escalofríos, nervios e ilusión por nadie que había idealizado el amor en tus ojos oscuros, tu pelo negro, en tus labios, en ti.
Pero ha pasado tanto tiempo, tanto tiempo buscándote en otras caras, que todo lo que me transmitías ha estado desapareciendo al mismo tiempo que mis recuerdos.
Tu imagen no me evocaba nada, sólo el recuerdo de lo que una vez fuimos.

Te escribo para decirte que al fin dejé de buscarte, que no voy a echarte más de menos, que no despertaré más con ganas de ti, que ya no te quiero.
Que quizás aún no sé lo que busco, pero sí sé que no es a ti.
Siempre te recordaré como lo que fuiste, parte de mis principios. Una experiencia, el recuerdo de una persona que estoy segura ya no eres. Alguien especial de un momento pasado.
Aunque mi mala memoria me impida recordar con claridad tus rasgos, siempre estarás ahí.
Espero que estés bien y que encuentres a alguien a quién poder mirar por las mañanas al despertar como me mirabas a mí.

Quién sabe, quizás algún día nos crucemos por la calle y pueda decirte todo esto en persona.
Yo, mientras, seguiré buscando otros ojos con ese brillo en la miraba y esa sonrisa en los labios que tanto he buscado, hasta encontrarlos.


Sé feliz".


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