jueves, 24 de enero de 2013

Cosas de mariposas. II


Se sentía completa. Libre. Realizada. Segura de sí misma y de sus palabras.

Cada mañana, pues era una mariposa nocturna, se dormía con una sonrisa, la misma que mantenía al anochecer cuando despertaba, radiante y renovada.

Sin embargo, una mañana no se unió a las demás mariposas para dormir, se apartó aún siendo consciente del peligro que corría por los depredadores al dormir sola. Quería desconectar del mundo. Pasó unas horas mirando la radiante luz del sol y los pájaros volar entre las nubes, hasta que el sueño se apoderó de ella y se durmió con esa sonrisa sincera que la caracterizaba.

Aquella noche no despertó. Su tiempo había acabado, pues la vida de las mariposas es como un reloj de arena y, sin ella saberlo, el último grano de arena que le quedaba se consumió con su última sonrisa.

La vida de las mariposas es corta, pero no la de todas es igual de intensa. En eso nos parecemos mucho a ellas. A veces todo se trata de esas sonrisas, los granos de arena mejores invertidos de nuestro reloj. El saberte feliz, el regalarle esas sonrisas a los demás y que ellos las compartan contigo.

Y allí quedaron las grandes y bonitas alas del color del carbón de aquella mariposa que, después de todo, no pasaba tan desapercibida como creía, pues al despertar las demás mariposas y disponerse como cualquier día a buscar bellas flores de las que alimentarse, todas y cada una de ellas se preguntaron dónde estaría aquella mariposa negra tan hermosa, callada, tímida y su gran sonrisa. Y esa mañana, al irse a dormir, todas sonrieron como muestra de agradecimiento a todas las sonrisas que ésta les había dedicado desinteresadamente, haciendo sus días más felices.




“Te regalé mi tiempo, el más preciado que cualquier ser vivo pudiese tener, pues siendo una mariposa no dispones de toda una vida para vivirla a tus anchas. Pero yo lo hice y, sin ninguna duda,  lo volvería a hacer”.



"Delicadas alas de una dulce mariposa, 
veloz, fuerte y luminosa. Sin tregua persigo su vuelo 
y cubre nuestra casa el polvo del recuerdo".



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