domingo, 21 de octubre de 2012

Podría...


Sí, podría.
Simplemente podría no haberlo hecho.
O haberlo hecho y luego arrepentirme.
Podría seguir aquí delante del ordenador o ir a buscarte donde quiera que estés.
Podría ir a ese bar donde juntos hacemos que parezca casualidad el encontrarnos o esperar a que la suerte nos cruce en el camino.
Podría no dejar que notes que te miro, que siempre te busco entre la gente o pensar que siempre que te encuentro es porque me buscaste tú primero.

Y yo cansada de buscarte y tú, que notas que te falta esa punzante mirada que se clava en tu nuca, podríamos cruzar nuestras miradas por puro azar y hundirnos en ella.

Yo podría dejar de buscarte al fin y tú podrías empezar a tener curiosidad por aquella extraña chica que busca tus ojos como si de un gran tesoro se tratase.

Yo creo que pude, ¿pudiste tú?