jueves, 19 de julio de 2012

UN ATISBO DE FELICIDAD.


La felicidad.

Eso que buscamos constantemente, cada minuto, cada segundo de nuestra existencia.
La felicidad, eso tan abstracto y relativo que todos ansiamos sentir.Algunos la relacionan con el amor, otros con la comodidad y el conformismo con sus posesiones materiales o logros personales.

A veces ocurre que nos empeñamos en buscar la felicidad, como si fuese un tesoro perdido y no nos orientásemos en el mapa que nos indica el sitio donde está enterrada. Y muchas de esas veces estamos situados justo encima de la cruz que marca el lugar exacto.

Quizás sea eso de buscar la felicidad una manía y lo que realmente tengamos que hacer es aprender es a desenterrarla, a sacar el tesoro a la superficie.

Puede también que sea algo tan obvio y simple, que estemos tan habituados a ello, que nos negamos a asumir que eso sea la felicidad.

Lo cierto es que cada uno tiene su propia felicidad, una particular. Incluso existen privilegiados que son capaces de compartirla generosamente con otros,como ocurre con los que la encuentran en el amor.

Pero aún en esos momentos en los que parece que has perdido el mapa, o se te ha mojado un día de lluvia y no se distingue bien el camino, o perdiste tu brújula, o no encuentras aliciente para seguir buscando el tesoro, o simplemente no te quedan fuerzas para desenterrarlo; ahí también puedes encontrar la felicidad.

Cada vez estoy más convencida de que se trata simplemente de saber apreciar, no abandonar y, sobre todo, vivir.

lunes, 9 de julio de 2012

LILITH


“Un día, cansada de los lloriqueos de Adán y de las presiones de Dios, decidió que el Paraíso no tenía nada de maravilloso y se fue. Así de simple, sin sentir una pizca de remordimiento o de culpa. El pecado todavía no existía. Cuentan que le dejó todo a Adán, no se llevó ni una hoja de parra. Su desnudez la hacía sentir hermosa y fuerte”.

¿No sabíais esta versión de la historia? No es de extrañar.
En esta versión de la Biblia, curiosamente contraria a la interpretación hegemónica, la mujer no es fruto y culpable del pecado de la humanidad, sino que representa una libertad con la que enfrenta y asume los límites de la condición humana. Eva como representación de la vida, de la rebelión legítima frente a la autoridad y la libertad infinita del ser humano en condiciones finitas.

Violar la prohibición es una exigencia de la libertad. Todo ser humano con dignidad viola la ley que le oprime. 



Todo lo que no genera poder y/o beneficio al ya poderoso está demonizado.