martes, 6 de enero de 2015

Lo fácil.

Echar de menos es facilísmo.
Es más, se me da genial.
Porque lo difícil es dar el paso de poner tierra de por medio, crear nuevas costumbres y nuevos lazos en otro lugares y con otras personas. Marcharte dejando pasar el tiempo a su libre albedrío en el sitio que abandonas. Escuchar y no vivir los acontecimientos que suceden mientras no estás, sin poder hacer nada al respecto.
Lo difícil es volver. Y también volver a volver. Volver a cambiar, a adaptarte. A ser consciente de lo que te pierdes no estando en ese otro lugar. Imaginar qué estarías haciendo en este justo momento de estar allí.
Después de todo esto, echar de menos es lo más fácil. Y más para las que, sin hacer de ello un obstáculo para seguir descubriendo, estamos acostumbradas a hacerlo con cada latido y en cada segundo que transcurrimos en silencio.
Eché, echo y echaré de menos. Y será un sentimiento más intenso a medida que conozca más y más. Y ojalá sea de esta forma para siempre, que es más que para toda la vida. Señal de que vivimos.

"All I was searching for was me"






martes, 11 de noviembre de 2014

Irte.

Irte es reconciliarte contigo misma y con los demás, el modo de ver las cosas cambia con la doble distancia: la del tiempo y la de los kilómetros.  
Irte es aprender a ser dueña de ti misma, es decir, no sentir la necesidad de mostrar al público tus virtudes y defectos, sino sólo compartirlos cuándo y con quienes tú misma decidas.
Irte te obliga a saber reaccionar en situaciones límites, a darte cuenta de tus carencias, a ser más independiente.
Irte es enriquecimiento personal y cultural. 
Buscar y encontrar.
Quererte más y mejor.

Irte es tantas cosas...

Conocerte. 
Soportarte.
Escucharte.
Mimarte.
Valorarte.
Autocrítica.
Desenvolverte.
Apreciar.
Libertad.
Sinceridad.
Ser mejor.
Ser más tú.
Ser. 

domingo, 12 de octubre de 2014

Esos momentos de la vida en que todos los poetas, escritores y cantautores te nombran.

DOÑA BEATRIZ.

Si la elección se debe al albedrío,
y la fuerza al impulso de una estrella,
voluntad más segura será aquella
que no vive sujeta a un desvarío.

Y así de tus fuerzas desconfío,
pues mi fe, que imposibles atropella,
si viera a mi albedrío andar sin ella,
negara, vive el cielo, que era mío.

Pues aquel breve instante que gastara
en olvidar, para volver a amarte,
sintiera que mi afecto me faltara.

Y huélgome de ver que no soy parte
para olvidarte, pues que no te amara
el rato que tratara de olvidarte.


Calderón de la Barca.




"Beatriz arriba, y yo hacia ella miraba; y acaso en cuanto un dardo es puesto y vuela disparándose del arco, me vi llegado a donde una admirable cosa atrajo mi vista; entonces ella que conocía todos mis cuidados, vuelta hacia mí tan dulce como hermosa, pareció que una nube nos cubriera, brillante, espesa, sólida y pulida, como un diamante al cual el sol hiriese".

La Divina Comedia de Dante Alighieri.

sábado, 20 de septiembre de 2014

100 semanas.

100 semanas hace que nos separamos.

90 y más los besos que nos dimos.

80 caricias.

70 sonrisas que nos provocamos mutuamente.

60 paseos por la ciudad.

50 razones para echarte de menos.

40 veces he pensado en llamarte.

30 lugares me recuerdan a ti.

20 disculpas.

10 veces te necesité.

1 despedida que nunca llegó.

0 las veces que te esperaré.

miércoles, 27 de agosto de 2014

La felicidad también puede estar en un billete de avión, un contrato de alquiler y una maleta llena de ilusión.

Llegan nuevas cosas.

Una de ellas: http://elviajederosetta3.blogspot.com.es/

sábado, 23 de agosto de 2014

Puntos suspensivos.

Aún consciente de mi manía por colocarle un punto final a cada historia, fue capaz de ser egoísta hasta el último extremo.

Ahora, cada día sueño con sus labios gesticulando inconfundiblemente "ni te quiero, ni te quiero querer".

Contigo aprendí que no son los sinceros los que dicen las verdades, sino los valientes.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Girasoles.

Tengo tortícolis.

Viniendo de Cádiz por la nacional, carretera rodeada a ambos lados por plantaciones enormes de girasoles. No perdía detalle a medida que íbamos avanzando por la carretera: girasoles cabizbajos, secos, vacíos. Algunos hasta parecía que albergaban agujeros negros si los mirabas al centro. Si no fuera por que sé perfectamente que el ciclo de la vida no funciona a la inversa, diría que algunos simplemente dormitaban, mientras sus tallos aún verdes por algunas zonas auguraban un temprano despertar. 
Inconscientemente he ido buscando girasoles aún vivos entre ese campo negro achicharrado por el sol. Y juro que algunos girasoles amarillos brillantes mirando al cielo había y, aunque no sea razón para conformarse, al menos reconforta saber que hay quienes sobreviven a tales arrasamientos.


Bendita tortícolis, de mirar siempre hacia arriba.